Muñecas sexuales son alternativa para el placer

Muñecas sexuales son alternativa para el placer

De lejos las Datch Waifu parecen de carne y hueso, pero si te acercas un poco te das cuenta que se trata de una muñeca sexual, inquietantemente parecida a...
Muñeca sexual

Bloque que muestra la firma del editor.

J. Manuel Reyes | Editor

Editor de Salud180.com Aficionado a las nuevas ideas. Una palabra lo cambia todo.

De lejos las Datch Waifu parecen de carne y hueso, pero si te acercas un poco te das cuenta que se trata de una muñeca sexual, inquietantemente parecida a una mujer real. El fenómeno viene de Japón, país donde durante los últimos años ha cobrado proporciones realmente perturbadoras.

 

Estas muñecas, cuyo nombre significa esposas holandesas por su origen, están elaboradas con látex, vinilo y silicona, poseen un esqueleto metálico, articulaciones y hasta cabello natural. No hay dos iguales; pues el cliente es quien las personaliza (altura, medida de la cintura, senos, color de piel, trasero y expresión del rostro).

 

Dependiendo del modelo deseado pueden tener voz y sensores de movimiento, con respuestas preestablecidas para todo tipo de situaciones. Además, sí el cliente lo desea, puede comprar ropa a sus muñecas, pelucas, maquillaje y toda clase de accesorios.

 

Desde hace diez años, Japón es el principal productor de muñecas sexuales. Es un país que cuenta con una de las industrias pornográficas y de juguetes eróticos más importante del mundo.

 

Entre las personas que las compran argumentan que las prefieren porque no hablan y permiten satisfacer todo tipo de fantasías, mientras que otros dicen que las usan porque temen contraer enfermedades de transmisión sexual.

 

Para conocer más acerca de estas y otras razones, en Salud180 te presentamos un video de Reuters donde conocerás un caso real:

 

 

 

Al respecto, se afirma que como consecuencia de diversos factores culturales (ligados en su mayoría al apogeo tecnológico), la sociedad japonesa ha visto con preocupación cómo algunos de sus compatriotas se precipitan de forma desmesurada a un proceso de "deshumanización" de las relaciones personales.

 

Existe un gran número de hombres japoneses que prefieren usar juguetes sexuales, antes que recurrir a una mujer. De ahí que las Datch Waifu sean tan populares.

 

Las explicaciones son diversas: algunos estudiosos señalan que un gran porcentaje de la sociedad nipona lleva un estilo de vida subyugado al ámbito laboral, un ritmo de vida bastante estresante donde el contacto humano es muy difícil para algunos.

 

Muchos hombres no tienen tiempo de convivir con sus familias y a menudo pierden la capacidad de interactuar con sus esposas. Si bien la prostitución es muy liberal en ese país, no todos los hombres tienen el dinero para pagarla.

 

 

Sumado a ello, en ese país se presentan algunos problemas de conducta muy particulares. Por ejemplo, los hikikomori, personas con un trastorno del comportamiento que abandonan la vida social y buscan el aislamiento.

 

También está el caso de los NEET (Not in Employment, Education or Training), individuos retraídos y antisociales que pasan sus días sin trabajar, estudiar o sin hacer ningún tipo de actividades.

 

Por ello, debido al actual ritmo de vida y a muchos abismos en las relaciones humanas, este fenómeno va en aumento. Entre otras razones porque se invierte mucho dinero, recursos tecnológicos y científicos para desarrollar nuevas formas de placer sexual.

 

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